En mi carrera por leer lo mejor de la CF cometí un error: adentrarme en Neuromante. Había leído tan
buenas críticas que todo me empujaba. Nada más y nada menos que tres de los más importantes premios de la novela de CF en 1985: Nébula, Hugo y Philip K. Dick. Es más, Gibson había iniciado con esta obra un nuevo estilo, el ciberpunk, que había marcado sobre todo la producción cinematográfica, como el caso de Matrix o Johnny Mnemonic. Una nueva estética marcada por lo negro, la ingeniera genética y la informática, en la que el futuro era desolador y no había otros mundos, sino éste.
Leí sobre el ciberpunk y su agotamiento como tendencia literaria. Aún así, y siempre dispuesto a seleccionar lo mejor, compré la novela de Gibson en FNAC. Qué emoción, y qué ingenuidad. Comencé la lectura con pasión, llevándomela a cualquier
buenas críticas que todo me empujaba. Nada más y nada menos que tres de los más importantes premios de la novela de CF en 1985: Nébula, Hugo y Philip K. Dick. Es más, Gibson había iniciado con esta obra un nuevo estilo, el ciberpunk, que había marcado sobre todo la producción cinematográfica, como el caso de Matrix o Johnny Mnemonic. Una nueva estética marcada por lo negro, la ingeniera genética y la informática, en la que el futuro era desolador y no había otros mundos, sino éste.Leí sobre el ciberpunk y su agotamiento como tendencia literaria. Aún así, y siempre dispuesto a seleccionar lo mejor, compré la novela de Gibson en FNAC. Qué emoción, y qué ingenuidad. Comencé la lectura con pasión, llevándomela a cualquier