domingo, 9 de mayo de 2010

H. P. LOVECRAFT - El horror de Dunwich, 2009 (1929).

Era uno de esos pequeños libros de una colección tan memorable como efímera. Me refiero a Alianza Cien. La idea no era mala: pequeños libros, verdaderamente de bolsillo, a cien pesetas. A mi me gustaba el formato; podía llevarlo a cualquier sitio y era barato. Entre los pocos números que salieron estaba El horror de Dunwich, cuando ya la editorial estaba aquejada por el mal del ilustrador iletrado; es decir, el que ilustra sin haber leído la novela. Sin embargo, para leerlo por segunda vez compré la última edición de Alianza, la de 2009, que tiene una introducción de August Derleth que merece la pena.

El horror de Dunwich pertenece a los mitos de Cthulhu. Ya hemos leído la historia de la llegada de los alienígenas creadores en la obra En las montañas de la locura, y acerca de su culto en La llamada de Cthulhu. Este relato aborda la cuestión de su regreso de entre los muertos a través de puertas abiertas por conjuros. Lovecraft ambienta una de esas puertas en Dunwich, Nueva Inglaterra, que es su escenario favorito. Y utiliza uno de los grandes recursos del terror: la familia aislada y extraña, envuelta en misterio, y de la que todo el pueblo recela. En este caso son los Whateley. El abuelo es el iniciador, el que entrega a su hija a los ritos de Cthulhu. Ésta, llamada Lavinia, es una albina que engendra dos hijos de Yog-Sothoth, el primigenio que aparece en esta novela. Y como si fuera la semilla del diablo, Lavinia da a luz a dos seres híbridos: uno es Wilbur y el otro la bestia. Ninguno es totalmente humano ni totalmente monstruo.

Los Whateley realizan el culto en el mismo lugar donde lo hacían los indios, en un círculo de piedra en la montaña, lo que incide en que tales ritos se llevaban a cabo desde los albores de la Humanidad. El deseo del abuelo Whateley es invocar a Yog-Sothoth, que es “la puerta” para la vuelta de Cthulhu y su prole, y para ello utiliza a su nieto. Pero la clave está en el Necronomicón del árabe loco Abdul Alhazred, en su versión completa y en latín, impresa en España en el siglo XVII, porque el abuelo Whately tiene la del Dr. Dee, a la que le faltan algunos pasajes básicos.

El nieto “humano” será el encargado de ir a la Universidad de Miskatonic, en Arkham, Nueva Inglaterra, a consultar el libro. Mientras, el otro, la bestia, engorda y hiede en el piso de arriba de la casa de los Whateley; y se pasea por las noches aplastando todo a su paso. El terror está servido. La clave aparece cuando Wilbur, el nieto, muere mordido por un perro en Miskatonic. La visión es espeluznante: cuerpo escamoso de la cintura para arriba, tentáculos desde el abdomen que cambian de color con la respiración, ojos en la cadera, piernas de saurio, rabo tentacular,... Y su diario, el diario de un loco que expone el propósito de los primigenios: acabar con toda la vida en la Tierra para que vuelva a estar como cuando “Ellos” llegaron al planeta.

La solución sólo podía estar en manos de los profesores de la Universidad de Miskatonic, llamados Armitage, Rice y Morgan, especialistas en lenguas muertas. El final es de los de invasión extraterrestre frustrada, como no podía ser de otra manera, y echando mano de los mismos instrumentos que utilizó el abuelo Whateley: los conjuros.

Lovecraft no fue sistemático para explicar su cosmogonía, sino que la fue inventando, parcheando y renombrando a medida que escribía. Y tampoco lo hizo con detenimiento, pues entre 1919 y 1935, años de los mitos de Chtulhu, podemos contabilizar hasta trece relatos vinculados a este ámbito. Nos encontramos, por tanto, con uno de las obras básicas sobre los mitos de Cthulhu, en la que se detalla cómo se puede producir el regreso de los Primigenios y el papel de Yog-Sothoth.

Por cierto, hay dos películas basadas en El horror de Dunwich, una estrenada en 1970 y otra en 2008. No las he visto aún, pero tienen muy mala pinta.

15 comentarios:

  1. Creo que tengo algún libro de esa colección, y sí, era una buena idea.
    Lovecraft, el único escritor que me causó sudores helados en pleno verano y a mediodía, leyendo sus relatos. Aún me cuesta entender cómo lo conseguía.

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  2. Hola, Igor. Yo lo pasé peor con Poe, pero mucho peor.
    Saludetes.

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  3. aun sin haber leido del todo la reseña, un tema sobre las ilustraciones. ¿Es que las ilustraciones de Alianza tenían algo que ver con lo que luego leías?

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  4. Hola, Javi. Pues depende de la colección y de la época. Las que hacía Daniel Gil para bolsillo en las series de ciencias sociales estaban bien, y reflejaban por lo general el contenido. Lo mismo pasaba con la serie de literatura, pues salvaban la situación con un grabado o retrato de época que ambientaba el relato. Pero, por ejemplo, hicieron una colección de Alianza Universidad que distinguían por colores chillones (verde, amarillo y naranja) que enmarcaban alguna foto: un auténtico horror. Ahora, en la serie de literatura de fantasía y terror han colocado unas ilustraciones muy feas, que ya critiqué en su momento.

    Saludetes.

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  5. Hola Jorge, solo hoy vi tu comentario en mi blog! Blogger ha sido un lio en los ultimos dias! Gracias. Te voy a poner entre mis blogs preferidos!

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  6. Hola, Francesco. No te preocupes. Son las cosas de blogger. Gracias, haré lo mismo.
    Saludetes

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  7. Hola de nuevo Jorge. Excelente reseña, como siempre.

    En relación a tu penúltimo párrafo, tengo que decir que precisamente lo que menos me gusta del papel de Derleth sobre la obra de su ídolo, fue dar un orden a algo que en mi opinión no lo necesitaba: toda esa cosmogonía perteneciente a mundos exteriores al nuestro y alejados de nuestra comprensión.

    Creo que me gusta más en su versión desordenada, caótica, pues ese toque de "leyendas difusas" y entremezcladas no hace sino darle, tal vez, mayor verosimilitud y misterio a toda esa cosmogonía (al menos para mí). Darle un orden a todo, una fría clasificación, leyes, y por ende, fronteras, le resta un tanto de magia al asunto.

    ¿Qué piensas de esto?

    ¡Saludetes!

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  8. Lovecraft GENIO! su relato "Aire Frio" me parece una obra maestra. Un saludo y encantado de ver un blog dedicado a la ciencia-ficción!

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  9. Hola, Guillermo. Muchas gracias.

    No creo que sean incompatibles, aunque he de decirte que de Derleth sólo he leído lo que han escrito sobre su obra. Alguno incluso lo tacha de "traidor". Qué chorrada. Tengo la intención de leer algo suyo este verano, vamos a ver si puedo. De todas formas, el caos de Lovecraft tiene su encanto, y él es el verdadero maestro, pero a mi me encantó que "En las montañas de la locura" contara toda la historia sobre el origen y evolución de los Antiguos y los Primigenios. Esto me ha permitido entender mucho mejor, por ejemplo, "El horror de Dunwich".

    Saludetes.

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  10. Bienvenido, Patrick.

    Mientras te contesto estoy escuchando la música que tienes en tu blog. Muy buena. Y, sí, Lovecraft, un tío GRANDE.

    Saludetes.

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  11. ¡Ahhh! ¡Las fuerzas oscuras se han apoderado de vosotros, pobres desgraciados! ¡Lovecraft, el Señor Oscuro, os ha arrastrado a la perdición!

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  12. Hola, Lino. Ya veo que en tu nueva foto te has puesto tomando el brebaje prescrito en el Necronomicón, del árabe loco Abdul Alhazred, para llamar a Yog Sothoth. :D

    Saludetes, campeón.

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  13. Ahh... Lino, no seas 'sagerao. :-D

    No sabes lo que te estás perdiendo. A tí te ponía yo en la más absoluta tranquilidad de la noche con un flexo muuuy tenue, o a la luz de una vela, o a la de una chimenea, a leer el magistral relato de Algernon Blackwood "El Wendigo"... y ya verías, ya. Sería una buena terapia de choque. Yo que tú, lo probaría. Y aparte de manchar tus pantalones, entrarías de lleno en un fascinante mundo gótico de una excelente rama de la buena literatura. ;-D

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  14. Siempre me alegra ver recensiones de libros de Lovecraft, uno de mis escritores favoritos. Sin embargo no estoy de acuerdo con el comentario referido a la portada de la edición de bolsillo. La primera vez que la vi me dejó intranquilo. No sabía lo que era, pero no me cuadraba con nuestro mundo real. Hasta que dí la vuelta al libro: unos simples guijarros en el lecho de un riachuelo. Genial.

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  15. Hola, dfs. Para gustos, los colores. ;) No digo que la foto no sea buena o inquietante, sino que prefiero las portadas que tienen algo que ver con el contenido del libro. Esa foto, por ejemplo, vale para muchos otros libros de géneros distintos.
    Gracias por el comentario.
    Saludetes :)

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