Este libro tiene el mejor primer capítulo que he leído en mucho tiempo, ese capítulo que toda buena obra debe te
ner, y ésta lo es. Rebosa de ideas brillantes, personajes construidos y trama interesante, y todo a un ritmo narrativo excelente. Poco importa que Farmer nos coloque su mundo hippy en monólogos, diálogos y sentencias, descripciones de costumbres humanas, y críticas políticas y sociales propias de la progresía norteamericana de los años setenta, de la gente de 1968.
ner, y ésta lo es. Rebosa de ideas brillantes, personajes construidos y trama interesante, y todo a un ritmo narrativo excelente. Poco importa que Farmer nos coloque su mundo hippy en monólogos, diálogos y sentencias, descripciones de costumbres humanas, y críticas políticas y sociales propias de la progresía norteamericana de los años setenta, de la gente de 1968. 
Y es que Farmer era un tipo de esos a los que les gusta escandalizar, reírse de sus detractores y críticos. Tenía un estilo especial, propio, que no comulgaba con los cánones de un género en concreto; porque esta novela se encuentra entre la space opera, el libro de viajes, la fantasía y la new wave.