En mi proyecto de leer lo mejor de la CF había incluido este libro de Alfred Bester. Estaba en las listas que cons
ulté, pero algún comentario que leí me echó para atrás. Un espabilado que había hecho una sinopsis decía que era la historia de un hombre encerrado en un cubículo espacial, y que para salir de su situación imaginaba viajes. Evidentemente, aquel tipo haría bien en dedicarse a otras labores. La claustrofobia que me generó aquel resumen no me invitaba a leer el libro. Luego vino el lío del título; que si Tigre, tigre, que si Las estrellas, mi destino. En fin, un gilichorrada de la que me sacó la versión de bolsillo (y tanto) que ha sacado Gigamesh. Desde las primeras páginas me llevé una doble alegría: el nanotamaño de la letra del libro demostraba que no había perdido vista y, albricias, se trataba de un relato magnífico.
ulté, pero algún comentario que leí me echó para atrás. Un espabilado que había hecho una sinopsis decía que era la historia de un hombre encerrado en un cubículo espacial, y que para salir de su situación imaginaba viajes. Evidentemente, aquel tipo haría bien en dedicarse a otras labores. La claustrofobia que me generó aquel resumen no me invitaba a leer el libro. Luego vino el lío del título; que si Tigre, tigre, que si Las estrellas, mi destino. En fin, un gilichorrada de la que me sacó la versión de bolsillo (y tanto) que ha sacado Gigamesh. Desde las primeras páginas me llevé una doble alegría: el nanotamaño de la letra del libro demostraba que no había perdido vista y, albricias, se trataba de un relato magnífico.